lunes, 22 de marzo de 2010

Desde el lunes más absurdo de mi vida, escribo esta primera entrada carcomida por mi personalidad enfermiza. El blog aún es un simple retazo de mi misma carente de cualquier personalidad, una prueba más de mi total decadencia, una promesa incumplida de novelar cada noche una pequeña parcela de mi incomprensible ser. Desde mis diciesiete años hace poco estrenados, escribo, asesinando con cada palabra, con cada sílaba la posibilidad de volver a actualizar. Escribo desde las once y veinte de esta oscura noche primaveral por el simple hecho de no querer sentirme sola, por haber leído cierto otro blog de alguien tan cercno, y a la vez tan lejano, como lo es para mí cualquier otro miembro de la humanidad. Escribo durante uno de sus largos y dolorosos silencios, intentando racionalizar. Aquella noche lloré amargamente, disimulé con la voz, intente escabullirme, evadirme, através de la somnolencia propia de cualquier viernes. Era solo puro deseo de protagonismo, un previsible egocentrismo calificado por muchos con el lamentable nombre de celos. Y no son necesarias palabras, porque analizaré febrilmente el estado del tuenti de cada víctima de mi enfermizo yo de cada mes del año, y se la relataré, mientra evoluciona en soledad, cada vez más sin mi ayuda. Me sentiré culpable una y otra vez por sentir, pero por lo menos ya he llegado a la conclusión de que no necesito palabras para calificar la importancia de que haya aparecido por fin, le esperaba desde hace al menos doce años y lo sabe. Ha llegado tal vez demasiado tarde, cuando ya estaba condenada, pero ha llegado de todas maneras, cuando ya había perdido toda esperanza. Caminaré siempre por las temibles veredas de la soledad, en mi particular búsqueda inalcanzable de la tópica paz interior, la paz del alma, victima de ya demasiadas corrientes filosóficas, tan inútiles como prescindibles, pero algo me aferrará ahora a la vida, lo desee o no. Buscaré un amor platónico e imposible, que quien sabe si alguna vez alcanzaré momentaneámente, porque hay que soñar siempre, pensar que la imposibilidad aunque absurdamente cruel nos mantiene vivos por el simple motivo de continuar anhelando. Los sueños son simples estalactitas que penden en el techo de nuestra laberíntica mente y que se derriten al contacto indirecto con la realidad. Son frágiles, éfimeros. Pero como decía Bella, una chica tiene derecho a soñar, como clamaba Shakespeare en "La Tempestad" estamos hechos de la misma materia que los sueños. Mis labios rozarán los tuyos una vez más, y no sabré lo que siento. Mis labios rozarán los suyos y sentirán algo o querrán sentirlo. Y no importará nada más. He escrito algo que suena bien y es bonito, bien escrito, es es indiscutible. Pero no lo entendereís jamás, porque ni yo misma me atrevo a intentar descifrar mis propios pensmientos ni los que plasmo aqui, ni ninguno, ya que la vida ya es suficientemente complicada como para perder un solo segundo adapatándonos a la supuesta normalidad, catalogando, calificando. Existir, sentir, nos debería bastar.

1 comentario:

  1. Ey!!

    Aquí me tienes, comentando de vuelta. Fue muy bonito lo que dijiste y que sepas que cada quien tiene su forma de escribir. Yo jamás escribiré como tú, y tú jamás escribirás como yo, adjetivos aparte xD
    Esta entrada es muy interesante, y espero que haya muchas más.
    Tú sí que vas a ser de los grandes!
    Un beso!
    Tu amiga a la vez tan cercana y tan lejana xD

    ResponderEliminar