domingo, 11 de abril de 2010

Te das cuenta de que el mundo no estaba equivocado, eras tu la gran equivocada. Sin saber valorar la realidad como debería, sin poder acceder a tu propia verdad. Porque no la encuentras, y sigues sin entender. Pero agradeces y crees sonreír por primera vez en bastante tiempo,una sonrisa sincera. Me gustaría decir que he aprendido, pero sé que la volveré a cagar una y otra vez. Inconscientemente unas veces, tan conscientemente otras. Poca gente aguantaría tanto. Por ti sueñas con que lo hagan, pero sabes que tu misma no estarías dispuesta a más. Un gracias y un lo haré lo mejor que pueda. Simplemente.
Es entonces cuando te das cuenta que la locura se ha adentrado en tu mente de una forma irreversible. Ecos de voces que te suscitan, que te reclaman a que pienses lo contrario. La verdad es oscura y traicionera. Cuando tu vida depende de un privado de tuenti, te das cuenta de que esa sucesión de días no son más que una mentira. No entiendes nada. No sabes nada. Y dentro de ti lo sabes, sabes que el problema es tuyo, que algo dentro de ti ya no ha vuelto ni volverá a ser lo mismo. Te das cuenta de que estas podrida por dentro. Siempre, por siempre, para siempre. Anhelas llorar pero no te salen las lágrimas, querrías gritar pero es demasiado tarde al igual que para hacer una llamada que sabes que no te dará garantías ni respuestas. ¿Qué hacer?, ¿qué sentir?. Perdida en ti misma, llamando a contestadores automáticos, enterrada bajo revistas y horas que pasan gracias a la tranquilidad que proporcionan dos valerianas. Un despojo humano, y no sabes como de repente has llegado a este estadio, pero no lo podrías afirmar con más seguridad. Tan solo son chorradas, y lo peor es que lo sabes, pero eres demasiado cobarde para intentar alcanzar una felicidad inexistente. No eres más que una última lágrima, el último verso de una canción homicida. Acabaré de llorar cuando deje de estar seca, vacía de sentimientos, cuando mis manos temblorosas tecleen palabras con sentido.